La lupa de Instagram

La vida por lo general es corta, existe cierto consenso en torno a ello. Pero entre medias hay trances de una duración indeterminada como las precampañas electorales, a las que les ocurre lo contrario que al vermú de Nochebuena. Es decir, se sabe cuándo acaban pero nunca cuando empiezan. ¿La precampaña de ahora cuándo comenzó? Quedan cuatro meses para las elecciones y hay gente desfondada ya, personas a las que cuando les preguntas por el 28-M te responden como las señoras de pueblo: «Uy, hijo, eso yo ya no lo veo». Lo más divertido para el espectador neutral es la exhibición de amistad previa a un mitin, y que luego se convierte en negación si el candidato pierde. ¿Realmente conocemos a la gente que tenemos al lado o solo trazamos alianzas en pos de un interés común? Mañueco va diciendo por ahí de su vicepresidente que le faltan luces. Yo sostengo que nada nos define tanto como lo que nos muestra el móvil si le damos a la lupa de Instagram. Y que no todas nuestras relaciones aguantarían ese ejercicio de transparencia. Cuántos de los que hoy se palmotean la espalda en precampaña lo seguirán haciendo una vez termine.
