«El que usa paga»

Existe cierto consenso, prácticamente científico, en que hay tres cosas que conviene tener alejadas de nuestro día a día. La primera es el colesterol. La segunda son los tontos con iniciativa y la tercera los políticos en vacaciones, que a menudo son la misma cosa. Yolanda Díaz, que pese a purgar Podemos ha tenido peor resultado que Podemos, propone que en el Congreso se hablen todas las lenguas cooficiales del Estado. Luego, una vez convertido el parlamento en la Babel de la Biblia (Génesis 11:1-9), pretende que sus señorías se entiendan usando traducción simultánea, con su aparatito y su intérprete. El bilingüismo, habría que explicarles, no consiste en llenar el Congreso de auriculares. El bilingüismo es lo que practican muchos españoles que o bien han estudiado o han tenido que emigrar, y consiste en entender al otro sin necesidad de aparataje. Dicho lo cual, para esta idea convendría aplicar el mismo razonamiento según el cual pretenden implantar peajes en las autovías de España: «el que usa paga». Así que, ya que a los diputados se les acaba de regalar un iPhone, un iPad y una Constitución, el que quiera pinganillo que se lo pague. Empezando por Yolanda.
