El folio en blanco

Comenzar un año es ponerse a escribir sin tener muy claro el tema. La diferencia está en que, al contrario que esta web sin pretensiones, la vida no te permite hacer CTRL-Z. Tú empiezas el año, vas saltando vallas y te pones nota a partir de octubre o en la quinta uva, dependiendo de la fe que tengas en tu propia remontada. Hay quien comienza el año con un vértigo y un afán de perfección desasosegante. Se asemeja a cuando estrenabas cuaderno en el colegio: la primera página parecía obra de un calígrafo, la penúltima de un demente y la última estaba llena de alineaciones del Madrid de los galácticos. Y así puede ocurrir con 2023, no pasaría nada. Nunca dedicaré un solo párrafo a decir que el cambio está en ti o que «todo empieza hoy», pues para eso ya hay tazas de Mr. Wonderful. Es mejor agarrarse a la razón y los números, que es lo que a la gente común nos evita problemas. Un dato: el 30 % de las altas en los gimnasios se producen en septiembre y no en enero; porque tiene más fuerza un paseo por Conil en agosto que cualquier propósito de Año Nuevo.
