Abrazar la vaca

Aunque todavía quedan dos meses (y un día) para las municipales y autonómicas, el elector medio no está preparado para todo lo que viene –carne de meme la mayoría de las veces– de ahora en adelante. Hay un vídeo de este fin de semana en el que sale Henry Méndez cantando el «Tiburón» en un mitin del PP. Alguien debió pensar que era buena idea. Y alguien que seguramente no se juegue nada el 28-M, pues a los tres que daban allí la cara (Feijóo, Ayuso y Almeida) se les puso rictus de preadolescente al que han sacado a bailar sin permiso. Pedro Sánchez ya lo sufrió con Miquel Iceta, y quien lo ha vivido lo sabe: en una circunstancia tan extrema, o te mimetizas con un mínimo de clase o terminas pareciendo el tonto del pueblo. En ese vídeo disfrutan todos menos quien tiene que ir luego a pedir el voto, ese es el fallo. Hay algún asesor que bailaría el «Tiburón» y hasta el tractor amarillo si se lo pidieran, de la misma forma que a Revilla no le importa beber leche a morro de una cántara o abrazar a una vaca. Pero no todos tienen ese cuajo.
